
La carta de Maljkovic a la afición del Unicaja: «Soy un malagueño más y entiendo el baloncesto como vosotros»
El pasado domingo fue un día cargado de emoción en el Martín Carpena. Comenzó con Pablo López en el centro de la pista acompañado de su piano y cantando el himno del Unicaja. La primera vez que lo hacía desde que compuso el himno en 2013. Posteriormente, fue el momento de reconocer a Kam Taylor y Yankuba Sima. Dos jugadores que se han marchado a Valencia Basket con la oportunidad de competir en Euroliga y que formaron parte de la época más dorada del ‘plan‘ de Ibon Navarro. Y, en el último de los homenajes, los campeones de la Copa Korac fueron protagonistas. Hace prácticamente 25 años lograron conquistar el primer título de la historia del Unicaja. En el descanso del partido entre malagueños y valencianos se llevaron una cálida ovación del pabellón del equipo malagueño. Y, de forma sorpresa, Boza Maljkovic recibió el escudo de oro de Unicaja Baloncesto, la máxima insignia del club. Días después de todas las emociones vividas, el mítico técnico ha realizado una carta de agradecimiento dirigida a Málaga, el Unicaja y toda su afición.
La carta de agradecimiento de Maljkovic: «Soy un malagueño más y entiendo el baloncesto como vosotros»
Querida afición malagueña, querida familia del Unicaja:
Cuando este domingo me han entregado el Escudo de Oro del Unicaja, he experimentado algo que pocas veces en mi larga carrera he podido sentir: el peso del tiempo convertido en gratitud. Veinticinco años han pasado y, sin embargo, al pisar este parqué del Palacio Martín Carpena, al escuchar nuestro himno en la voz y el piano de Pablo López, he vuelto a sentirme como el mismo entrenador que llegó a esta ciudad en 1999 con una misión y se encontró mucho más que un equipo de baloncesto.
He entrenado a grandes clubes. He ganado Euroligas. He conocido los mejores pabellones de Europa. Pero ninguno —ninguno— tiene un público como vosotros. Este fin de semana lo he vuelto a comprobar y lo llevaré siempre grabado en mi corazón. Como os dije el otro día:«Yo soy un malagueño como vosotros y entiendo el baloncesto como vosotros, ni más ni menos».
Quiero dar las gracias de manera especial a Ángel Fernández Noriega, el presidente que confió en mí hace ahora casi 27 años, que me dio los medios y la confianza para construir algo histórico. Sin su visión y su valentía, la Copa Korac de 2001 no habría sido posible. ¡Gracias, Ángel!
Y gracias también a Antonio Jesús López Nieto, presidente de este gran club hoy, por mantener viva la llama de lo que construimos juntos hace tantos años. Gracias, presidente, por honrar el pasado mientras se construye el presente y se trabaja de cara al futuro. Este gesto de este reconocimiento al equipo 2000/2001 habla muy bien de quién eres y de la grandeza de esta institución que presides con gran éxito.
Gracias, por supuesto, a mis jugadores —mis guerreros—. A Mous Sonko, Kenny Miller, Francis Perujo, Jean Marc Jaumin, Carlos Cabezas y Berni Rodríguez, que estuvieron este domingo acompañándome en el Carpena. Y también a todos los que formaron aquel equipo histórico: fuisteis vosotros los que pusisteis al Unicaja en el mapa europeo del baloncesto. Aquel título lo ganamos juntos. Yo solo era el hombre del banquillo, vosotros fuisteis los héroes dentro de la cancha. Me enorgullece haberos dirigido.
No puedo dejar pasar esta ocasión sin agradecer también a Málaga todo lo que me ha dado. Una ciudad que ama el baloncesto de verdad. Y el baloncesto de verdad os ama a vosotros. Estuve aquí cuatro años, pero parte de mí nunca se ha ido de la Costa del Sol. Ahora vivo en Belgrado, pero mi corazón siempre está en Málaga. Este pasado fin de semana me habéis hecho un regalo que no merezco, pero que agradezco con toda el alma.
Estoy seguro que el futuro será glorioso. Que el Unicaja seguirá escribiendo una gran historia. Que el Carpena seguirá temblando cada vez que juegue el equipo. Y que los próximos veinticinco años serán aún más grandes que los que acaban de cumplirse.
Con todo mi respeto, mi afecto y mi gratitud eterna.
