«Un sufrimiento muy innecesario»

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Acierta el técnico del Málaga, Sergio Pellicer, cuando asegura que, dentro de no mucho tiempo, nadie recordará la forma en la que se consiguió la victoria en el estadio Romano José Fouto. Imposible quitarle la razón al castellonense, pero, no es menos cierto que el objetivo se logró con un sufrimiento innecesario. Es cierto, como también dijo Pellicer en la rueda de prensa posterior al partido, que el Málaga no estuvo cómodo sobre el césped del estadio emeritense. Todos lo pudimos comprobar. Los jugadores perdían la verticalidad de forma constate, incluso en los momentos más delicados.

No sé si fue cuestión de los tacos escogidos o por el estado del terreno de juego, pero por momentos nos temíamos lo peor cuando los malaguistas se deslizaban en situaciones comprometidas con el balón de por medio. Además, tampoco estuvieron finos en el juego con constantes pérdidas en la zona medular. Menos mal que en esta ocasión el Málaga sí fue eficaz de cara a la portería contraria.

Primero, con la veteranía de Dioni para arrancar el penalti transformado por Roberto, y segundo en la jugada de Kevin que acabó con el gol de Larrubia ante su ex equipo. La mayor técnica del Málaga pese a estar jugando un mal partido, le sirvió para ir al descanso por delante en el marcador. Todo lo dicho sirvió de justificación al entrenador del Málaga para ordenar en el vestuario un descarado paso atrás, quitar del terreno de juego a los jugadores que más peligro estaban generado (Kevin y Larrubia) y poner el autobús en torno a su portería. No cabe duda que este Málaga se siente cómodo en su condición de visitante y cuando renuncia a tener el balón con el marcador a favor.

En esta ocasión y por suerte, la orden dio su resultado, pero me pareció un Sufrimiento Innecesario ante un equipo técnicamente inferior. El próximo domingo el Málaga volverá a La Rosaleda, su talón de Aquiles, y esta vez no tendrá más remedio que querer el balón y tener las ideas claras en ataque, porque en defensa ya sabemos que las tiene. Después de todo lo dicho, hay que dar el mérito que se merece a los jóvenes canteranos que han salvado papeletas como la de Mérida o la de Copa del Rey contra el Eldense.

La irrupción de los adolescentes Ochoa o Cordero, junto a Moussa y Carlos López, hace que parezca que los Kevin, Larrubia, Roberto o Dani Lorenzo sean veteranos cuando solo tienen 22, 21 y 20 años, pese a lo cual están tirando del carro. Acabo diciendo que espero que La Rosaleda de una vez por todas disfrute del juego del equipo en el último partido del año 2023 y se corte la mala racha como local. En cuanto a la Copa del Rey espero que sea cual sea el rival que le corresponda de Primera división, se afronte como un premio, sin sufrimiento innecesario, dejando claro que el objetivo actual del Málaga está en la Liga y en lograr el ascenso.

José Manuel Velasco

Redactor de Onda Cero Málaga

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