
«¿Dónde están los balones?»
Permítanme que utilice como titular de este Con Rigor una parte de la cancioncilla que tan familiar se hizo entre los malaguistas a raíz de la inolvidable eliminatoria de ascenso contra el Nastic. Lo hago porque en el transcurso del último partido en el Alfonso Murube, las dos aficiones unidas entonaron el cántico como recochineo hacia el equipo catalán. No cabe duda de las cuentas pendientes que tanto caballas como boquerones tienen con el equipo tarraconense que, circunstancias de la vida, ahora lucha por no bajar a Segunda Federación. Lo que los pésimos dirigentes del Nastic unieron, que no lo separe nadie entre el Ceuta y el Málaga.
Sirve el titular también para expresar lo que durante muchos minutos estarían diciendo los jugadores del Ceuta viendo cómo los pupilos de Funes manejaban la circulación del esférico. El partido lo controló el Málaga como quiso frente a un oponente, no puedo negarlo, con los deberes hechos y eso pudo notarse en la diferencia de intensidad entre unos y otros. Los malaguistas mordían por cada balón, los ceutíes se veían superados, desbordados e impotentes por momentos. Si para colmo añadimos que, gracias a ese mayor ritmo, los blanquiazules ya ganaban por dos goles de diferencia a los 13 minutos, miel sobre hojuelas. Que conste que ganar en el feudo ceutí no es nada fácil y no se debe restar mérito a los malaguistas pese a las circunstancias reseñadas.
No pudo haber mejor noticia junto a la de la victoria, que la vuelta de Dani Lorenzo a la competición. Funes gestionó a la perfección los esfuerzos y tras un prolongado tiempo de ausencia por lesión, decidió retirar al marbellí después de un primer tiempo donde tuvo la batuta del partido y marcó el ritmo deseado. Por fortuna, no hubo que lamentar la ausencia de Carlos Dotor o de Murillo, sancionados, y no puede haber mejor noticia para el entrenador que comprobar como aumenta la competitividad en la plantilla.
No puedo obviar el excelente momento por el que atraviesa Joaquín (Joaquinito el de La Unidad); lo de Chupe sigue siendo de otro nivel, cada gol que marca incrementa su valor y da al Málaga un potencial ofensivo superior (hay que subir para mantener opciones de que se quede aquí); Rafa Rodríguez estuvo a un buen nivel; Recio se merecía un partido como este donde adquiriera confianza, aunque cuando Funes intuyó que el Ceuta iba a basar su juego en balones aéreos prefirió reemplazarle por Montero; Puga y Rafita siguen siendo señal de garantía en los costados; mientras que, finalmente, Ramón y Ochoa cumplieron con creces su cometido durante los minutos que estuvieron en el campo. Espero que Larrubia recupere sensaciones, el Málaga le necesita.
Sigo pensando, y más aún tras el ascenso directo del Racing y de la victoria del Deportivo, que el ascenso directo está más que complicado por no decir imposible, pero este Málaga de Funes evidencia cada jornada que va a luchar hasta el último segundo sin dar nada por perdido. Es más, desearía que el equipo llegara a la última jornada de las dos que restan, teniendo que jugarse algo frente a un Zaragoza casi descendido para que los jugadores no bajen el ritmo de exigencia y, por ello, llegar a las hipotéticas eliminatorias por el ascenso sin bajar las pulsaciones.
Ojo, que nadie se confíe ante el Racing por más que estén celebrando el ascenso conseguido (enhorabuena a los cántabros) y tampoco en el caso de llegar a Zaragoza con los maños descendidos porque, nunca mejor dicho, representan a un león malherido del que no hay que fiarse. Nadie va a regalar nada y a este Málaga a ilusión, compromiso y unión con la afición no le gana nadie, por eso lo veo como el rival al que nadie va a querer en los ‘play-off’ por ascender.
¡Sí se puede!
