
El Pizarrón: Niño le muestra a Funes que la doble punta es el camino
Primer punto conseguido como visitante para el Málaga CF gracias a la entrada de Adrián Niño, por lo que toca analizarlo en ‘El Pizarrón‘. Los de Funes rescataron un empate, quizás poco merecido, pero que suma igual que aquellos partidos que podrías haberte llevado. La primera parte fue un quiero y no puedo malaguista que, además, regaló el gol local. A la salida de vestuarios el equipo no carburó a pesar de los cambios del técnico, lo que le llevó a intervenir más. A raíz de la entrada de Niño el equipo fue más amenazante y generó las oportunidades que le llevaron al empate.
El Pizarrón: Niño le muestra a Funes que la doble punta es el camino
El Málaga CF cayó en la trampa: falsa sensación de control
58% fue el dato final de posesión malaguista en la primera parte. Un dominio que no se tradujo ni en ocasiones, ni mucho menos en goles. El Celta intercaló las presiones altas y los saltos con esperar en medio campo, siendo conscientes de que el Málaga se expondría. La defensa celtista se basaba en llevar el balón a Einar y, ahí, saltar al hombre sabiendo la deficiencia del central vasco para encontrar compañeros libres bajo presión.
En ataque, el conjunto blanquiazul construyó su juego sobre una posesión totalmente estéril con dos problemas que se unen. El primero es que hay demasiada gente, a la vez, detrás de balón y de espaldas a portería. Es decir, gente que no amenaza. El segundo se trata de que la mayoría de los jugadores quieren la pelota al pie y no al espacio. En este apartado podemos excluir únicamente a Joaquín, pero la tendencia del resto lleva al equipo rival a defender más cómodos, juntos y sin preocupación en su espalda. Por último y por todas las circunstancias a la vez, el Málaga abusó del balón largo sin ningún fin. (14/26)
Para colmo, justo antes del descanso, los de Funes encajan el gol de la forma que menos deseaba Funes: regalándolo. Pudiendo repartir culpas, es mejor centrarse en ambos jugadores implicados. Einar no elige la mejor opción, ya que manda un balón a Dani Lorenzo entre tres rivales. Además, el marbellí peca de blando y con un mal control que deja en bandeja de plata el contraataque a los vigueses que se pusieron por delante en el peor momento posible.
Tras vestuarios, un Málaga CF plano y en modo supervivencia
La entrada de Ramón por Einar mejoró la salida de balón. Izan fue capaz de superar diversas presiones con paredes y conducciones que hizo retroceder al Celta. Aún así, el Málaga se hizo un equipo más corto para no mostrar las debilidades físicas de Ramón y eso le hizo vivir más lejos de la portería. Ahí, con un Joaquín ya cansado, el equipo no tenía forma de estirarse y asentarse en campo rival. Entonces apareció un enorme Alfonso Herrero que firmó cuatro paradas, tres de ellas a disparos desde dentro del área y evitó 0.36 xG.
La doble punta: el camino de Funes para ser más ofensivos
Los nuevos cambios mejoraron al equipo. Niño y Puga entraron para cambiar el esquema para remontar partidos. Tres centrales con Rafita y Salinas, Puga y Juan Cruz dando amplitud y Larrubia por dentro junto a Ramón y Pablo Martínez. Con ese sistema, el equipo se asentó en campo rival y fue capaz de amenazar. Niño y Chupe son dos delanteros muy buenos, que además se hacen mejores jugando juntos. Chupe siendo capaz de pedir el balón al pie gracias a que el gaditano amenaza al espacio.
En el tramo del minuto 67 al 83 el Málaga dio 100 pases, por 36 rivales, generó cinco disparos, por cero rivales, y dos saques de esquina por ninguno rival. Por primera vez en la temporada, los cambios mejoraron al equipo. El empate llegó gracias a algo que se echaba en falta, un especialista en el balón parado. Pablo Martínez puso un balón perfecto a un sitio donde siempre debe haber un delantero colocado, y ahí estaba Adrián Niño. Primer gol a balón parado de la temporada, después de anotar solo seis la temporada pasada, y conseguir el primer punto a domicilio.
