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El retrato de la ilusión: así fue el curso de fotografía de la Escuela Nómada y Fundación Unicaja en Taller de la Amistad de Nerja

Hay lugares donde una cámara o el móvil sirven para congelar un instante, y hay otros donde consiguen algo mucho más difícil: romper silencios, despertar sonrisas y hacer que una persona descubra que también tiene una forma única de mirar el mundo.

Eso fue lo que ocurrió durante tres jornadas muy especiales en la Asociación Taller de la Amistad de Nerja (personas con discapacidad intelectual y menores con trastornos del desarrollo y riesgo de exclusión), donde la Escuela Nómada de Fotografía f22, con el respaldo de la Fundación Unicaja, dejó a un lado los manuales, normas técnicas, etc, para construir un taller fotográfico pensado desde las personas y para las personas.

Durante el taller, nadie hablaba de velocidades de obturación, de diafragmas o de objetivos, allí se hablaba de curiosidad, de emociones, de confianza y de la capacidad que tiene una imagen para expresar aquello que muchas veces resulta imposible explicar con palabras. Cada participante llegaba con una mochila distinta, historias personales diferentes unidas por una misma oportunidad: descubrir que detrás de una cámara no existen etiquetas ni discapacidad. A lo largo del taller, la fotografía se convirtió en un juego donde la palabra equivocarse no existía y donde cada pequeño descubrimiento era un éxito colectivo.

¿Qué ves tú?, fue otro de los ejercicios realizados durante el taller fotográfico de la Escuela Nómada de Fotografía f22 y la Fundación Unicaja, esta simple cuestión provocaba una catarata de ideas en l@s participantes que entendieron de qué forma tan diferente veía cada uno el mundo que les rodea.

Posteriormente llegó una clase práctica muy especial, por parejas, cada participante fotografiaba a su compañero. No se trataba únicamente de pulsar un botón. Había que acercarse, conversar, esperar el momento adecuado y aprender a mirar a la otra persona con respeto y atención. Después llegaba la parte más sorprendente, las fotografías dejaban de ser fotografías, cada imagen era intervenida con dibujos, colores, palabras y frases que nacían de la imaginación de sus autores. Había corazones, estrellas, mensajes de amistad, agradecimientos y pequeños detalles que convertían un simple retrato en una declaración de afecto. Las mesas estaban repletas de fotografías que ya no hablaban únicamente de quien aparecía en ellas, hablaban de quien las había creado. Y ahí reside uno de los mayores valores de la fotografía cuando se trabaja con personas con discapacidad intelectual, y es uno de los puntales de estos talleres realizados por la Escuela Nómada de Fotografía f22 y la Fundación Unicaja, la imagen como terapia. Cuando alguien descubre que su forma de mirar también tiene valor, ocurre algo muy importante: comienza a confiar un poco más en sí mismo.

El tercer día de taller tuvo lugar la exposición de los trabajos de todos l@s participantes, lo que fue un momento de muchas emociones al ver todos el resultado de su esfuerzo y creatividad. Los propios educadores mostraban su asombro por el resultado final de los trabajos.  En palabras del director de la Escuela Nómada, Mariano Pozo, “para muchos de estos chic@s, descubrir su nombre junto a su obra supone un acto de reconocimiento personal: significa sentirse autor, sentirse capaz y comprender que aquello que han creado merece ocupar un lugar importante. Estamos realmente satisfechos con lo vivido en el Taller de la Amistad de Nerja porque ves en primera persona cómo estos talleres pueden influir positivamente en la vida de estas personas”, indicó.

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