
¡ESPAÑA ES CAMPEONA DEL MUNDO POR SEGUNDA VEZ EN SU HISTORIA!
Las lágrimas asomaban en los ojos y las emociones resultaban imposibles de contener, especialmente al recordar a quienes ya no están. En medio de ese ambiente cargado de sentimientos, España firmó una victoria histórica frente a la Argentina de Lionel Messi. El gran protagonista fue Ferran Torres, autor del gol que decidió la final y que ya forma parte de la memoria del fútbol español.
La selección española bordó su segunda estrella gracias a otra demostración de fútbol colectivo. Un equipo alejado del protagonismo individual, reflejo de la filosofía de Luis de la Fuente, un entrenador sin artificios ni grandes focos mediáticos que, con sus resultados, ya ocupa un lugar privilegiado en la historia del fútbol nacional. El triunfo logrado en Nueva Jersey puede considerarse uno de los mayores éxitos jamás alcanzados por España.
Muchos esperaban que Lamine Yamal fuese el centro de todas las miradas, pero el éxito fue consecuencia del rendimiento de todo el equipo. Entre todos destacó Pau Cubarsí, quien, pese a su juventud, completó un partido extraordinario frente a delanteros de la talla de Messi y Julián Álvarez, mostrando una madurez impropia de su edad.
Cuando el reloj marcaba el minuto 106 de la prórroga, Ferran Torres aprovechó una asistencia de Nico Williams para marcar un gol memorable que dio a España el pase definitivo hacia un título histórico. La final, anunciada durante días como una de las mejores de todos los tiempos, terminó siendo dominada casi por completo por el conjunto español. Argentina apostó por un juego mucho más físico y apenas generó peligro hasta que el encuentro estaba prácticamente decidido.
Una victoria construida con personalidad
El tanto de Ferran, conseguido cuando Argentina ya jugaba con un futbolista menos, no evitó que España tuviera que sufrir en los últimos minutos. El orgullo de la selección argentina la llevó a buscar el empate mediante continuos balones al área de Unai Simón. De haber llegado el gol, habría supuesto un desenlace tremendamente injusto por lo visto sobre el terreno de juego.
Las finales de un Mundial suelen caracterizarse por la escasez de oportunidades y esta no fue una excepción. En un césped muy castigado y en un partido donde cualquier error podía resultar definitivo, ambos equipos minimizaron riesgos durante buena parte del encuentro.
Superar a una selección argentina experta en condicionar el desarrollo de los partidos y en ejercer presión constante sobre el árbitro exigía personalidad y carácter. España respondió con ambas cualidades, encontrando en Dani Olmo el enlace perfecto entre el centro del campo y el ataque. En una de sus primeras intervenciones conectó con Lamine Yamal, cuyo disparo terminó sin demasiada fuerza en las manos del Dibu Martínez.
El dominio del balón fue claramente español gracias al liderazgo de Rodri, que volvió a ofrecer una actuación sobresaliente tanto en la distribución como en el control del juego. Mientras tanto, Argentina elevaba el nivel de agresividad. Mac Allister realizó una dura entrada sobre Dani Olmo que el colegiado Vincic decidió no sancionar con tarjeta. Más adelante, Tagliafico también castigó repetidamente a Lamine Yamal sin recibir un correctivo disciplinario.
Con el paso de los minutos apareció esa faceta conocida como «ser canchero»: interrupciones constantes, contactos al límite del reglamento, protestas continuas y presión permanente sobre el árbitro. Ese estilo competitivo convierte a los futbolistas argentinos en compañeros muy valorados, pero también en adversarios especialmente incómodos.
La primera pausa para la hidratación apenas modificó el desarrollo del partido. Argentina seguía esperando su momento, protegida en defensa y con Messi caminando por el campo, administrando esfuerzos mientras aguardaba la oportunidad de cambiar el rumbo del encuentro con una acción aislada.
El partido que planteó Messi
Ese ritmo pausado terminó afectando al resto del ataque argentino. Julián Álvarez apenas pudo intervenir y pasó gran parte del encuentro aislado entre los defensores españoles. La lesión de Lisandro Martínez obligó al ingreso de Otamendi, y Argentina llegó al descanso sin apenas haber inquietado a Unai Simón, aunque tampoco transmitía sensación de preocupación.
El conjunto dirigido por Lionel Scaloni endureció todavía más el partido en la segunda mitad. La entrada de Leandro Paredes incrementó la tensión desde el primer momento, provocando incluso una tangana apenas unos minutos después de saltar al campo. Mientras tanto, Messi seguía dosificando sus apariciones, manteniendo siempre la amenaza de decidir el encuentro en cualquier instante.
España continuaba acercándose con peligro al área del Dibu Martínez, mientras Argentina renunciaba al fútbol asociativo y priorizaba la intensidad defensiva. Ferran Torres, Lamine Yamal y Cubarsí estuvieron muy cerca del gol antes de que el conjunto albiceleste terminara abrazando un planteamiento mucho más combativo que creativo.
Poco antes de finalizar el tiempo reglamentario, el árbitro no tuvo otra alternativa que mostrar la segunda tarjeta amarilla a Enzo Fernández, expulsión tan evidente que ni siquiera evitó una larga protesta por parte del centrocampista argentino.
En la prórroga, España mantuvo la iniciativa y siguió encerrando a Argentina en su propio campo hasta que llegó el momento decisivo. Ferran Torres encontró el premio al esfuerzo colectivo con un extraordinario gol que desató la euforia de toda una generación. Tras una larga espera y mucho sufrimiento, España volvió a proclamarse campeona del mundo.

3 Comentarios
Álvaro, malaguista pesimista.
Contra Messi, contra el árbitro, contra la FIFA, contra Trump. No importa quien se ponga por delante, España ha demostrado en este mundial que somos los mejores otra vez, y sin necesidad de ninguna super estrella. Bueno dos, las que tenemos en el pecho.
Alfonso Carlos
Yo creo que está España con Chupete Dalton el asalta porterías ,Adrián Niño el que las derriba al primer toque y con David Larrubia » la anguila eléctrica» mejorarían!.Poquito gol tuvimos ayer!
Juan
Tiempo al tiempo