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Los expertos de Quirón recomiendan entender la vuelta a la rutina como una oportunidad para recuperar hábitos saludables

La vuelta de las vacaciones trae consigo el regreso al despertador, al trabajo, a los horarios y a las obligaciones cotidianas. Después de varias semanas en las que hemos modificado el sueño, la alimentación y la práctica de ejercicio, los especialistas del Hospital Quirónsalud Málaga recomiendan no intentar recuperar todos los hábitos de golpe, sino realizar una transición progresiva durante los últimos días de agosto y primeros de septiembre.

El doctor Miguel Marcos, director médico y jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Málaga, recomienda entender la vuelta a la rutina comouna oportunidad para recuperar hábitos saludables y mantenerlos durante el resto del año.

“No existen medidas mágicas. Lo importante es recuperar, poco a poco, los buenos hábitos de alimentación, descanso y ejercicio físico y mantenerlos en el tiempo”, señala el especialista.

Recuperar los horarios

Uno de los principales cambios durante las vacaciones afecta al descanso. Nos acostamos y levantamos más tarde y desaparecen buena parte de los horarios que organizan nuestra vida cotidiana.

Por ello, en los últimos días de vacaciones es recomendable adelantar progresivamente la hora de acostarse y de levantarse, en lugar de esperar al primer día de trabajo para recuperar de golpe el horario habitual.

En adultos, el objetivo debe seguir siendo dormir alrededor de siete u ocho horas, procurando además cenar de forma ligera y aproximadamente dos horas antes de irse a dormir.

Esta adaptación progresiva puede ayudar a reducir el cansancio de los primeros días y hacer menos brusco el regreso a las obligaciones laborales y familiares.

Ni dietas milagro ni ejercicio intensivo para compensar el verano

Helados, comidas fuera de casa, aperitivos, bebidas alcohólicas o alimentos procesados suelen ganar presencia durante las vacaciones. La vuelta a la rutina puede ser un buen momento para recuperar una alimentación completa y equilibrada, aumentando nuevamente el consumo de frutas, verduras, cereales y alimentos frescos y reduciendo aquellos productos consumidos en exceso durante el verano.

El objetivo no debe ser compensar unas semanas de mayor permisividad mediante dietas excesivamente restrictivas, sino recuperar hábitos que puedan conservarse en el tiempo.

La misma prudencia debe aplicarse al ejercicio físico. Después de un periodo de menor actividad, especialmente condicionado por las altas temperaturas, intentar recuperar inmediatamente el mismo volumen o intensidad de entrenamiento puede favorecer la aparición de molestias y lesiones.

La recomendación es aumentar progresivamente la actividad según la edad y condición física. En adultos jóvenes resulta especialmente beneficioso combinar ejercicio cardiovascular y entrenamiento de fuerza, mientras que en edades más avanzadas caminar y mantener ejercicios de fuerza adaptados constituye una buena combinación.

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