El balón parado, clave en Gran Canaria

El encuentro se decidió en dos saques de esquina

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Los goles llegaron en saque de esquina

Un punto que sirve para seguir creciendo en juego y confianza y para, aunque todavía tienen que jugar los rivales directos, abrir distancias con los equipos que están en descenso. Lo más positivo del empate no fue, precisamente, mantener la racha sin perder, sino la manera de jugar y los conceptos tan bien aprendidos por los pupilos de Pellicer y que generan bastante peligro.

Es un nuevo Málaga, capaz de mover el balón en el centro del campo con posesiones largas y también ser mortales en transiciones rápidas, pero todavía hay mucho que mejorar, sobre todo el balón parado. No solo por el gol encajado donde Eric remató absolutamente solo ante la pasividad de Cifu, sino por la cantidad de ocasiones que permitieron acercarse al tanto al conjunto dirigido por Pepe Mel.

Cierto es que en un balón parado a favor llegó el gol de la igualada después de una maravillosa peinada de Lombán, que marcó su segundo tanto consecutivo, pero si este Málaga de Pellicer tiene un punto débil, un talón de Aquiles, eso son los centros, ya sean a través de saques de esquinas o con faltas laterales. Se decidió en esta faceta, donde se igualan las fuerzas, un encuentro igualado e intenso donde ninguno se pudo llevar el gato al agua. Se mereció más el equipo de la Costa del Sol, aunque los errores mencionados equilibraron el resultado final.

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