«Si puede ser, pongan un Paco Muñoz en sus vidas»

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Como pueden leer les hablo de vida donde hoy sólo hay tristeza y desazón, que se une al vacío inmenso que ha dejado en su familia y amigos el repentino fallecimiento de una persona extraordinaria. Paco Muñoz fue una persona excepcional o por mejor decir, una de esas personas de las que hay pocas por no decir que apenas las hay. Paco estará siempre en nuestras vidas y desde su tribuna celestial seguro que seguirá vigilante apoyado en la esquina de la barra de El Parador Playa cada movimiento entre los fogones de su hijo, el Chef inigualable Francisco.

Desde ahí, seguirá conversando con sus amigos Paco Zaragoza, otro grande, Juan Cabrera, Kiko y algunos amigos íntimos más. Se nos ha ido Paco pero yo lo siento entre nosotros, lanzando algún chascarrillo de los suyos, bailando al son que toca la vida, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Cuantas lecciones de vida y de la calle, que es la vida misma y su “Real” cultura, nos ha dado el bueno de Paco. ¡Que pena y que rabia a la vez!, y la pregunta de siempre, ¿por qué se lleva Dios a los buenos?.

Paco Muñoz, malaguista de pro, con sus abonos de La Rosaleda aunque no pudiese ir por su trabajo y los malditos horarios del fútbol, siempre fue un gran conversador y las sobremesas a su lado eran una delicia. También le agradaba el Real Madrid pero nunca antes que el Málaga CF y disfrutaba mucho del Unicaja. Su pasión con los años fue el golf y se le daba bastante bien a juicio de sus amigos y compañeros, es más daba la sensación de ser una institución entre ellos.

Paco fue capaz de organizar las mejores catas de vino y maridaje en El Parador Playa cada vez que tuvo la oportunidad y se estaban convirtiendo en una tradición de la que Paco Zaragoza ofrecía la degustación de sus magníficos quesos. Pero sobre todo Paco fue un excepcional restaurador y una persona admirable por su comportamiento con los demás. Su sonrisa amigable desarmaba al más pintado y su convicción en lo que estuviese explicando terminaba por convencerle.

Desde ahora, ya no habrá más sobremesas con el bueno de Paco haciéndolas extraordinarias aunque su silla no estará vacía. Paco estará ahí, con nosotros en su silla imaginaria para nosotros y de manera inconsciente sus amigos estaremos esperando su comentario, su experiencia de la vida, que expresará con el sentimiento que le puso a todas las cosas que hizo. Alzaremos la copa de Juve Camps una vez más para brindar por él y por nosotros, de manera que sirva para tratar de levantarle el ánimo a su familia y, de paso, ayudar a su hijo Francisco a mantener el gran legado que nos deja su padre entre los fogones y en las mesas.

¡Descansa en paz!, amigo mío y perdóname por ese último almuerzo que nos quedó pendiente y que sólo tú y yo sabemos porque no pudo ser. ¡Ojalá!, puedas ver el ascenso de nuestro Málaga CF desde esa Tribuna Celestial donde cada vez hay más malaguistas y no te preocupes que tus amigos aquí en la tierra seguiremos cuidando de los tuyos. Que bueno sería que cada uno de nosotros pudiésemos poner un Paco Muñoz en nuestra vida.

¡Memoria, Compromiso y Fe!, sobre todo esto último.

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