jueves, agosto 6, 2020

La Delegación Malagueña de Balonmano, pendiente de las próximas elecciones a la Andaluza

El próximo 18 de julio, día en el que Málaga recordará al entrañable y genial entrenador Diego Carrasco en el primer aniversario de su fallecimiento, se celebrarán las elecciones a la presidencia de la Federación Andaluza de Balonmano.

A los comicios concurren dos candidatos, el granadino Antonio Rosales, presidente desde 2008 y el almeriense, Sebastián Fernández, árbitro de la Liga Asobal. La asamblea, compuesta por 48 miembros, elegirá al dirigente que lleve las riendas del balonmano andaluz hasta 2024. Con posterioridad, el máximo mandatario del balonmano andaluz nombrará a su equipo directivo y al personal de confianza, que incluye a los delegados territoriales.

Concluye de esta forma una nueva legislatura en la que al frente de la Delegación Territorial en Málaga ha estado, por tercera ocasión consecutiva, el popular dirigente deportivo Raúl Romero. Un tiempo en el que el balonmano malagueño ha logrado multitud de éxitos deportivos y de gestión, y en el que se ha situado por méritos propios a la vanguardia del balonmano español.

Mucho antes de hacerse con las riendas de la entidad provincial, Romero ya colaboraba con la Federación organizando diversas actividades. Impulsor y creador de la Gala del Balonmano Malagueño hace ahora dieciséis años, su gestión deportiva y la confianza que ha logrado granjearse en todas las administraciones, con independencia del color político, le han valido para poner a Málaga y al balonmano como ejemplo de gestión a nivel nacional.

La Delegación Malagueña puede presumir de tener una economía saneada. El ente federativo ha cuadruplicado sus ingresos por actividades desde la llegada de Raúl Romero en 2008. Las administraciones públicas y las empresas privadas han destinado más de 800.000 euros para el desarrollo de acontecimientos deportivos de primera magnitud, que se han celebrado en la provincia durante su mandato.

La Copa del Rey, organizada en Antequera en 2010, fue el primer gran acontecimiento de calado con Romero como delegado territorial. Ahí comenzó una escalada de grandes eventos para Málaga, que culminará este próximo mes de septiembre con la Copa de la Reina 2020. Durante este periodo, la provincia de Málaga se ha situado en el escaparate nacional gracias a un sinfín de eventos.

En noviembre de 2014, Fuengirola celebró el Torneo Internacional de España de balonmano femenino en la primera visita del combinado nacional femenino a la provincia. De aquella experiencia han surgido varios encuentros internacionales clasificatorios que en los últimos años se han celebrado en nuestra tierra.

La ciudad del Torcal albergó también el Partido de las Estrellas entre España y el combinado AJBM en diciembre de 2015, en una combinación de encuentros de alto nivel y otros de base como Campeonatos de España, de Selecciones Provinciales y Andalucía que frecuentemente se han venido desarrollando en la geografía malagueña. En colaboración con la Universidad de Málaga, nuestra provincia acogió el Mundial y el Europeo de forma consecutiva (2016 y 2017). Exótica fue también concentración del equipo nacional de Japón en la previa al Mundial 2017 de la mano de Antonio Carlos Ortega.

En el verano de ese mismo año, la playa de Sacaba fue sede del Arena Handball Tour, convirtiéndose así en epicentro del balonmano playa español durante varios días. Meses después la capital costasoleña se confirmaba como sede de la Copa de la Reina de 2018. Un año y medio después se disputaba en el Pérez Canca la final de la Copa de Andalucía.

Durante este período más de 200 monitores han obtenido su titulación para ejercer como entrenadores de base e ir escalando como técnicos. Igualmente el Comité Técnico Arbitral ha ofrecido cursos de forma anual, hasta alcanzar una cifra cercana a los 70 colegiados.

Un pabellón para el balonmano de Málaga

El equipo de trabajo que encabeza Raúl Romero nunca se ha olvidado del fomento de la cantera y ha impulsado la creación de diversas escuelas municipales, una específica de tecnificación y la participación de todos los jugadores de la provincia en diversas actividades lúdicas y no competitivas.

La Delegación supo encauzar y guiar la movilización del balonmano malagueño tras el fallecimiento de José Luis Pérez Canca y el pabellón de Carranque fue rebautizado con el nombre del genial jugador malagueño. Y, sin duda, el mayor éxito que se le puede imputar a la extensa actividad del dirigente malagueño es la construcción y adjudicación del Pabellón del Puerto de la Torre para el balonmano provincial, con un presupuesto de 1.8 millones de euros. Más de una década de gestiones y propuestas, que en breve será una realidad para el recuerdo además a un grande de nuestro deporte, Diego Carrasco.

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