La odisea del Rincón Fertilidad en Zagreb

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Rincón Fertilidad
Una foto del equipo de visita por Zagreb // Raúl Romero

AUDIO CON LA ODISEA DEL EQUIPO NARRADA POR RAÚL ROMERO

Jugar la final de una competición europea siempre implica que llevarse el triunfo será complicado. Si además es la primera vez que te dispones a levantar el trofeo en toda tu historia, sabes que el nivel de dificultad será alto. Todo ello evidentemente debe ir relacionado con lo deportivo. Lo que no esperas es que todo lo extradeportivo sea una auténtica aventura que ríete de La Odisea de Homero. Desde una pista sucia hasta la ausencia de la bandera española en la final pasando por un hotel de los años 20 del siglo pasado, a todo ello ha tenido que sobrevivir el Rincón Fertilidad de Málaga. 

Así lo ha relatado Raúl Romero, gerente asistente del Rincón Fertilidad, durante una entrevista en Radio MARCA Málaga en compañía de la presidenta de la entidad malagueña, Pepa Moreno, y Suso Gallardo, entrenador de las panteras malacitanas y recientes campeonas de la EFH European Cup. “Todo empezó en el control nada más llegar a Croacia. Nos hicieron un examen bastante severo y diez metros después hubo otro similar que no entendimos. Todo ello a las doce de la noche. Así que ya entramos con mal pie en el país, la verdad”, comenzaba a explicar Raúl Romero.

Foto: Lorenzo Carnero

“A partir de ahí hubo de todo. Lo primero el hotel. Nosotros en Málaga nos volcamos con el Lokomotiv, porque cada club organiza el viaje del equipo rival. Aquí pusimos hotel de cuatro estrellas e incluso abrimos un pabellón un domingo por la tarde solo para que entrenaran. En Zagreb han sido todo problemas. La delegada federativa nos llegó a decir que teníamos razón y que suspendía la final. Pero como están las cosas ¿qué haces? Pues jugar”, afirmó durante la entrevista.

“El hotel era de tres estrellas y de allí, pero eso no queda ahí. El autobús no entraba en el parking y nos dejaron a 500 metros del hotel un día de lluvia. Las chicas llegaron empapadas a la habitación, ropa y zapatillas de entrenamiento incluidas. Los clubes se aprovechan de la situación del COVID para tensar la cuerda”, siguió explicando.

Foto: Lorenzo Carnero

“A las cinco de la mañana del día siguiente hubo un rodaje de televisión en el hotel y su calle. No pudimos entrar a desayunar a nuestra hora. Una vez que entramos no podíamos ni hablar y casi cualquier ruido que hacíamos durante el desayuno molestaba. No podíamos ni pasar por la recepción del hotel. Un ruido de camiones y de una serie de historias que a las cinco de la mañana del día del partido nos despertaron a todos. El remate fue ya después del partido. Tuvimos que rellenar un formulario de cinco páginas a la prisa porque nos dejaban en tierra, sin hablar ya de los temas de la PCR y algunas cosas más que seguro que se me olvidan.”

Un pabellón no apto para practicar deporte

“El pabellón estaba sucio. Las porterías no tenían las medidas reglamentarias. Estamos hablando de una final europea. Es que de cara al mundo del balonmano la imagen fue ridícula. Ni un podium donde celebrar, ni serpentina, nada de nada. Tuvimos que fabricar una bandera de España con cartulinas porque ni eso tenían en el pabellón. La pista podía haber causado lesiones. Había goteras… No era digno de una final. Pero todo eso nos motivó más para ganar el partido”, relataba indignada Pepa Moreno.

“El remate fue ya después del partido. Tuvimos que rellenar un formulario de cinco páginas a la prisa porque nos dejaban en tierra. Fue una aventura. A cada cosa que nos ocurría yo le decía a Suso que la utilizara para motivar a nuestras jugadoras”, terminó diciendo un Raúl Romero que posaba feliz junto a Pepa Moreno y Suso Gallardo con el trofeo de campeonas de la EHF European Cup conseguido el sábado en Zagreb. 

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