jueves, octubre 22, 2020

ALGO SE MUERE EN EL ALMA CUANDO UN ANGEL SE VA

Querido Julen:

 

Te tengo que dar las gracias por tantas cosas que igual no encuentro ni las palabras ni el espacio para tanto agradecimiento.

 

Gracias, pequeño Ángel. Gracias por enseñarnos a quererte aún aquellos que no tuvimos el placer de conocerte. Por enseñarnos que cuando el ser humano se lo propone es maravilloso. Gracias, por demostrarnos que la maldad que tiñe de luto la vida es una pátina pasajera que se diluye con tu luz. Gracias por conducir a tantos héroes hacia tu destino, sin importarle jugarse la vida y luchando porque no se apagase tu estrella. 

 

Gracias por unir a todo un planeta en la oración, por ser el faro de la esperanza que marca el camino de todos los que anhelan sentir tu alma. Gracias por mostrarnos que juntos y solidarios podemos afrontar cualquier reto. Eres grande y tu llama que no se extinguirá nunca, vivirá en el amor de tus padres, en la memoria de tus familiares y amigos y en los corazones de este país que has mantenido unido durante 12 días.

 

Gracias querido Julen por que sin ti nunca hubiera podido comprobar que la FE realmente puede mover montañas.

 

Descansa en paz pequeño.