¡¡AL FIN SALVADOS!!

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Willy le quitó las ilusiones al Atlético con varios paradones. Foto: www.lfp.es

@CesarRadioMARCA | El Málaga está salvado. Necesitaba un punto para no depender de los demás y lo consiguió. Si hubiese perdido también habría logrado su objetivo, mas sabe mejor hacerlo por ti mismo. Y obtuvo su premio en un escenario pletórico, con una afición engalanada y vestida de lujo, preparada para celebrar la noche del campeonato 14 años después, y que ahora vuelve acongojada a casa sabiendo que se tendrá que jugar la Liga ante el Barcelona y en el Camp Nou. 

 

Pero esa es otra competición que el Málaga no juega. La suya esta temporada es la de la batalla por huir del infierno. Y por fin ahuyentó todos los fantasmas que habían aparecido ante Getafe y Elche. Al final, la bernardina fue buena y Schuster motivó lo suficiente a los suyos, veteranos y noveles, para plantar cara a un Atlético ansioso por ganar. Le pesó la responsabilidad a los de Simeone, que veían cómo los minutos pasaban y eran incapaces de encontrar hueco en la defensa de cinco, con Camacho de tercer central, que habían tejido los blanquiazules. 

 

Y así llegó, ya en la segunda mitad, una contra de Samu contra el mundo. Es curioso lo del malagueño. No es el más rápido, no es el más virtuoso, pero siempre tiene alguna. Y en la indecisión de la zaga rojiblanca y la tardanza de Courtois en abandonar el arco, Samu `el oportuno` sacó petróleo para secar el caudal del Manzanares. 

 

Tocó entonces zafarrancho de combate el Atleti, que sabía que el Barça también lo pasaba mal en Elche, y una vez más a balón parado encontró la solución. Alderweireld, que ya había fallado en ocasiones anteriores, elevó la cabeza a los altares en un saque de esquina para empatar el encuentro y dejar la Liga a un solo tanto. 

 

El Málaga se atrincheró atrás, guardando el empate como un tesoro, aunque ya no le hiciera falta por los deméritos de sus rivales. Pero querían los blanquiazules ganarse el premio por ellos mismos. Y aunque Angeleri se encargó con su nueva expulsión de facilitar las cosas a los atléticos, Willy se encargó de demostrar que no hay arquero argentino en el mundo mejor que él. Ya antes había colocado su guante izquierdo para despejar un tiro de Villa. Pero la estratosférica manopla que sacó para desviar el disparo de Adrián en el último suspiro de partido fue una oda al viento. Cómo quedarse suspendido a la espera del balón para quitarle la Liga, o al menos retrasarla una semana, al Atlético de Madrid. 

 

Apenas quedó tiempo para más salvo para aumentar la agonía de unos y otros. Finalmente, el Málaga terminó sonriendo después de haber conseguido redimirse y salvar matemáticamente la categoría tras una temporada más que complicada. Lo del Levante el viernes debería ser una fiesta después de todo lo pasado… la otra fiesta, por cierto, la que pretendían Simeone y sus chicos tendrá que esperar. El camino a Neptuno les espera vía Camp Nou con un Barça que, si gana, les quitará esta Liga.