Fuengirola conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

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El documento ha sido suscrito por los grupos políticos PP, PSOE, Cs
e IU y ha sido pronunciado por la alcaldesa Ana Mula
El acto público ha tenido lugar en el monumento a Leonor Muñoz,
última víctima fuengiroleña de esta lacra social

La alcaldesa de Fuengirola, Ana Mula, ha dado lectura hoy en el
monumento a la vecina de la localidad asesinada a manos de su pareja,
hace casi tres años, Leonor Muñoz, en la avenida Clemente Díaz, a un
manifiesto con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra hoy día 25 de
noviembre. Los distintos grupos políticos de la Corporación Municipal (PP,
PSOE, Cs e IU), a excepción de VOX, se han adherido al texto impulsado
por la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP).

El documento muestra la repulsa de la sociedad fuengiroleña hacia este
tipo de violencia e insta a que toda la sociedad se implique para acabar con
esta lacra, pues nadie puede permanecer ajeno a ella:

Se cumple el vigésimo aniversario desde que la Asamblea General de la
ONU designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, invitando a gobiernos,
organizaciones internacionales y a ONGs a tomar cartas en el asunto,
impulsando actividades que eleven la conciencia pública al respecto.

En España, en lo que llevamos de 2021, ya son 37 las mujeres a las que les
ha arrancado la vida la violencia de género. Además, 24 menores han
quedado huérfanos como consecuencia de estos crímenes y dos menores
han sido asesinados por sus padres.

Un años más, la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) se
une a esta conmemoración contra la violencia de género, mostrando
nuestra solidaridad con todas las víctimas. Compartimos su dolor y
combatimos su causa y la de sus familias.

La ONU lo expresa con claridad: “La violencia contra las mujeres y niñas,
arraigada en sus relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres,
persiste como una crisis silenciosa y endémica”.

Esta situación se ha visto agravada en el último año y medio con la
pandemia mundial que venimos padeciendo. De hecho, en nuestro país, las
llamadas al 016 se incrementaron notablemente en todo el territorio
durante el confinamiento. Desde que se desató el brote de COVID-19, los
nuevos datos e informes que presentan quienes están en primera línea
revelan que se ha intensificado todo tipo de violencia contra las mujeres y
las niñas, sobre todo, la violencia en el hogar.

Es la pandemia en la sombra que crece en medio de la crisis de la COVID-
19 y necesitamos un esfuerzo colectivo general para detenerla. Dado que
los casos de COVID-19 siguen sobrecargando los servicios de salud, los
servicios esenciales -como los refugios y las líneas de atención en los que
se atiende a quienes padecen violencia en el hogar- han alcanzado el límite
de su capacidad. Es preciso redoblar los esfuerzos para que enfrentar la
violencia contra las mujeres pase a ser una prioridad en las medidas de
recuperación y respuesta a la COVID-19.

La violencia contra las mujeres y niñas es una de las violaciones de los
derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo
actual, sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual
disfrutan los perpetradores; y el silencio, la estigmatización y la vergüenza
que sufren las víctimas.

La “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” emitida
por la Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la
mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como
resultado un daño o sufrimiento físico, sexual, o psicológico para la mujer,
así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria
de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida
privada”.

Los efectos psicológicos adversos de la violencia contra las mujeres y niñas,
al igual que las consecuencias negativas para su salud sexual y
reproductiva, afectan a las mujeres en toda etapa de sus vidas.

Desde la Acción Local, desde el Compromiso Institucional debemos reforzar
nuestra mirada sensible al género, debemos aunar esfuerzos para paliar el
daño real causado en las vidas de las mujeres y las niñas a todos los
niveles, como consecuencia de la violencia machista; más aún, en estos
momentos de crisis, cuando según las personas expertas y los organismos
nacionales e internacionales están alertando de que en época de crisis y de
pandemia el enfoque de género deja de ser un asunto prioritario.

Todas las mujeres, en cualquier zona del mundo, pueden sufrir violencia de
género, pero la violencia contra las mujeres es especialmente dura en las
zonas rurales. Así lo pone de manifiesto el estudio realizado por la
Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR), entre
diciembre de 2018 y enero de 2020, titulado “Mujeres víctimas de violencia
de género en el mundo rural”.

La ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección
Integral contra la Violencia de Género, constituyó el cambio que hizo
posible en España que los poderes públicos reconocieran un tipo concreto y
específico de violencia, que es la que se ejerce contra las mujeres por el
mero hecho de ser mujeres.

En los últimos años, el Pacto de Estado contra la Violencia de Género,
largamente demandado por el movimiento feminista, ha supuesto un antes
y un después para abordar desde las instituciones la violencia de género.
El citado Pacto está poniendo a disposición de los territorios y entidades
locales los fondos para prevenir y combatir la violencia de género. Este
Pacto ha logrado unir a las fuerzas políticas e institucionales del país para
mejorar la situación de las mujeres víctimas de esta lacra y para luchar
contra una situación indigna para cualquier sociedad.

Mediante Real Decreto-ley 9/2018, de 3 de agosto, de medidas urgentes
para el desarrollo del Pacto de Estado, se realizaron los cambios legislativos
más urgentes para ampliar la protección y el amparo de las víctimas y sus
hijas e hijos.

En este vigésimo primer aniversario de la designación por la ONU del día 25
de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia
contra la Mujer, cuando seguimos padeciendo las devastadoras
consecuencias de la pandemia ocasionada por la COVID-19 y cuando las Entidades Locales estamos jugando un papel fundamental, aglutinando y
cohesionando el ecosistema local, queremos alzar nuestras voces desde el
compromiso y la cooperación del municipalismo para expresar lo siguiente:

-Cuando se maltrata a una mujer, se maltrata a toda la sociedad. El
agresor debe saber que no encontrará nunca complicidad por sus actos.
-La violencia contra las mujeres es la máxima expresión de la desigualdad.
Combatirla desde su origen, educando en igualdad, es la mejor
herramienta para su erradicación.
-La lucha contra la violencia de género interpela a toda la sociedad.
Tenemos la responsabilidad conjunta de enfrentar a los maltratadores y
provocar el rechazo de toda la sociedad a la violencia ya los que la ejercen.
-La labor de los gobiernos y de las instituciones es reforzar todos los
mecanismos de prevención, atención, apoyo y protección a las mujeres
víctimas.

La violencia contra la mujer sigue siendo un obstáculo para alcanzar
igualdad, desarrollo, paz, al igual que respeto de los derechos humanos de
mujeres y niñas. Lo que es más, la promesa de los Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS) de no dejar que nadie se quede atrás, no podrá cumplirse
sin primero poner fin a la violencia contra mujeres y niñas.

¡Aunemos nuestras fuerzas y luchemos para erradicar la violencia
machista!

Muchas gracias.

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