ESTRELLADOS ANTE LOS ENEMIGOS ÍNTIMOS

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Adrián

@SuarezRMarca | Las tablas firmadas en el Carranza ante el Cádiz dejaron por vez primera en la temporada al Málaga fuera de la zona de ‘playoffs’. La llegada de Víctor Sánchez hace tres jornadas en lugar de López Muñiz, a pesar de un ilusionante debut, no ha provocado el efecto necesario para que el equipo cambie una dinámica no ganadora que le ha condenado a perder la privilegiada posición que había mantenido durante 36 jornadas.

 

Es una clara consecuencia de haber sido incapaz de frenar la sangría de puntos que se han escapado de La Rosaleda, donde los blanquiazules no conocen la victoria desde el 19 de enero. Pero también, especialmente, por haber fallado partido sí y partido también en los enfrentamientos contra rivales directos. En lo que llevamos de 2019, el Málaga ha jugado ya contra siete de los nueve aspirantes al ascenso y ha sido incapaz de derrotar a alguno de ellos.

 

El conjunto costasoleño, con Muñiz aún en el banquillo, perdió ante Osasuna y el Granada y no pasó del empate ante el Sporting, el Deportivo y el Almería. Cinco encuentros en momentos muy determinantes que no supieron aprovechar. Como cuando jugó contra los navarros en la jornada 29 y de poder ponerse a 1 punto de los de Arrasate, estos se escaparon a 7. Algo similar le ocurrió en el derby frente al Granada, que llegaba segundo con tan solo tres puntos más. Fue en la jornada 33 cuando ambos se vieron las caras en Los Cármenes y la bisagra volvió a abrirse a favor de los locales. De sumar los mismos puntos a quedarse a 6 hay un mundo.

 

Ya con Víctor, de los tres choques que ha dirigido, en los dos últimos se ha medido a rivales directos con derrota frente al Mallorca en casa y ese insuficiente empate ya citado contra el Cádiz. Lo que está claro es que si quieren seguir en la pelea por subir, esa tendencia contra rivales directos tendrá que cambiar ya. El próximo lunes reciben al Real Oviedo, mientras que en la penúltima jornada visitarán al Albacete.