¡SEÑORES!, LA PRETEMPORADA TERMINÓ HACE MES Y MEDIO

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Una cosa es conceder un margen de maniobra a un equipo y a su entrenador, y otra muy distinta observar como cada jornada los planes se van al traste en poco menos de diez, veinte o treinta minutos. Y, lo que es peor, en cada partido sin capacidad de reacción propia, a no ser que el rival, como ocurrió ante el Espanyol, tenga a bien prestarse a ello.

 

Recio, que está para banquillazo o grada, además de su incompetencia habitual regaló un penalty absurdo para poner en franquicia a los de Quique Setién. Se podría decir que ahí casi acabó el partido.

 

El Málaga CF fue después un quiero y no puedo. Sin un nueve de referencia -Charles debe hablar más en el terreno de juego y menos en las ruedas de prensa-, los de Juande Ramos apenas sí remataron una vez entre los tres palos. Pobre bagaje para levantar un encuentro que se complicó desde el minuto diez con el gol de Momo.

 

Hasta la segunda parte no movió, pasados diez minutos, el banquillo el técnico manchego. En-Nesyri no encontró su sitio con facilidad aunque tuvo un remate blandito en las postrimerías del envite para empatar, mientras Keko tampoco solucionó el escaso bagaje de Jony sobre el terreno de juego. Jugadores básicos de este equipo parece que aún estuviesen en la pretemporada o con la cabeza en otras cosas.

 

Y de ello no excluyo a Juande Ramos. No se puede jugar un partido de La Liga Santander con un plan previsto sin tener capacidad de reacción cuando las cosas se tuercen. La ausencia de un nueve o un centrocampista de creación la ha sufrido Javi Gracia y no fue una excusa o lamento permanente.

 

Que Arnau se ha equivocado en la confección del plantel parece cada vez más claro en determinados puestos. Que ello sirva de excusa para no encontrar respuestas con los jugadores

que hay en el equipo para paliarlo, eso es harina de otro costal.

 

¡Señores!, la pretemporada terminó hace mes y medio. Ni ustedes son tan malos como parece ni los rivales, salvo excepciones, tan buenos como parecen a su lado. Por la afición, en primer y único lugar, hay que ganar sí o sí al Eibar, no hemos llegado hasta aquí para dejar de soñar con Europa y tirar por la borda nuestro nombre y nuestro escudo.

¡Memoria, Compromiso y Fe!, sobre todo esto último.