La heroica del Unicaja no frenó al Madrid de Tavares y Campazzo (88-92)

Los malagueños, con cinco bajas, estuvieron a punto de dar la sorpresa

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Adams y Campazzo, frente a frente || ACBPhoto

La heroica no fue suficiente y el Unicaja, bravo y luchador hasta la extenuación, terminó doblando la rodilla ante el Real Madrid, que no pudo sacar su rodillo a pasear como hiciera hace dos semanas en la final de la Copa y que sufrió para llevarse el triunfo por 88-92 gracias a su temple desde el tiro libre en los últimos segundos. Y eso que comparecer ante los blancos, como hicieron los malagueños, sin Jaime Fernández, Alberto Díaz, Suárez, Toupane y Ejim, más un debilitado Thompson, es una temeridad que limita la posibilidad de una hazaña a poco menos que una quimera. Se estrenaron Bouteille y Simonovic y casi sirvieron como antídoto ante los casi ilimitados poderes que tiene Laso a su disposición. Pero ni una versión más terrenal, al menos en anotación, de Campazzo impidió finalmente la victoria madridista.

Ya el 0-7 de salida en dos minutos enseñó el difícil camino que tenían por delante los de Casimiro. Por muchas rotaciones que intentó el técnico local, el acierto de Carroll -8 puntos en el primer cuarto- y la intimidación de Tavares y Garuba permitió abrir el primer gran hueco (4-15) con apenas cuatro minutos jugados. Brizuela y el recién llegado Bouteille redujeron la distancia, pero los locales tenían muchas dificultades para meter el balón en la zona y los lanzamientos siempre eran forzados. A 1’30”, los de Laso fijaron la máxima renta (11-23), que se quedó en 16-25 al término de ese primer acto. 

En el segundo, la defensa cajista subió varios niveles su empuje, mordiendo bajo aros. Pero los recursos del Madrid parecen infinitos. Dos triples de Thompkins y uno de Rudy y Laprovittola volvieron a marcar distancias (23-39) a 4’39” del descanso. Ahí llegó, en sólo dos minutos, una gran reacción del Unicaja con un 10-0 que despertó a un repleto Carpena. La racha la rompió Thompkins gracias a una técnica a Casimiro, quien protestó airadamente un claro golpe en la cara de Laprovittola sobre Brizuela. En todo caso, ese enfado no frenó a sus jugadores, con Adams desatado, quienes se marcharon al descanso estando aún en el partido (38-44).

No bajó el ritmo que marcaban los verdes después del parón. Wacyznksi y Adams no sólo neutralizaron las dos canastas de Deck y Carroll, sino que pusieron a los suyos a sólo 2 (46-48). Campazzo, hasta entonces en una desconocida versión terrenal, tomó la iniciativa y aun sin mucho acierto en el tiro, comenzó a repartir regalos a sus compañeros, sobre todo a un Tavares que se hartó de alley-oops (48-58, con 26 minutos ya disputados). Pareció el estirón definitivo madridista, que entró al último cuarto ganando 56-69, 13 puntos que pudieron ser más si no llega a ser por el triple de Brizuela desde media cancha y sobre la bocina. 

En el último acto, el Unicaja no bajó los brazos, generoso en su esfuerzo. Se puso a 5 (76-81) a cuatro minutos del final. La cara de Laso lo decía todo. Su plan fue claro: activar la conexión Campazzo-Tavares. Pero su defensa no funcionaba. Y Adams y Gerun leyeron bien los espacios. Y el sí se puede se cantaba con los tiros libres de Simonovic a 1’20” que colocaron la igualda (88-88). La remontada, sin embargo, no se terminó produjendo porque Campazzo, otra vez él, no falló sus cuatro tiros libres consecutivos para firmar la victoria del Real Madrid 88-92. 

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